Upayoga Saṃsthā: Claves ayurvédicas para transformar tu relación con los alimentos

Alimentarnos es un proceso

Nos alimentamos todos los días para sostener la vida y, sin embargo, pocas veces nos detenemos a observar cómo lo hacemos.

Comer parece algo sencillo y cotidiano, pero alimentarnos comienza mucho antes del primer bocado y continúa bastante después de levantarnos de la mesa.

Elegimos nuestros alimentos, los compramos, preparamos y cocinamos. Los olemos, saboreamos e ingerimos. Luego nuestro cuerpo realiza una tarea extraordinaria: digerirlos, transformarlos, asimilarlos y finalmente eliminar aquello que ya no necesita.

Todo esto también es alimentarnos.

Ahora piensa por un momento en tu propia experiencia: ¿cuánta atención le prestas a todo este proceso?

Muchas veces, cuando queremos mejorar nuestra alimentación, comenzamos mirando el plato: qué comer, qué evitar, cuántas calorías tiene, qué alimento aporta más nutrientes, dónde encontrarlo o cuánto cuesta. Y entre tanta información, recomendaciones y decisiones, podemos terminar complicándonos tanto que finalmente volvemos a lo que ya conocemos.

Pero tal vez hemos estado mirando solo una parte.

Porque tan importante como aquello que elegimos comer son las condiciones en las que comemos: cuánto, cuándo, cómo, con qué combinamos nuestros alimentos, el tiempo que dejamos entre una comida y otra y la atención que ponemos en ese momento.

No se trata de hacerlo perfecto ni de sumar una nueva lista de reglas. Se trata de comenzar a observar algo mucho más cotidiano: nuestra manera de alimentarnos.

Y ahí aparece una posibilidad que me parece maravillosa: volver a descubrir el acto de comer. Probar, cocinar, combinar, saborear, compartir y sorprendernos con todo lo que podemos aprender cuando prestamos atención.

Porque cuando cocinamos para nosotros y, especialmente, cuando cocinamos para los demás, no estamos solamente preparando un plato. Estamos creando las condiciones para nutrir, disfrutar, compartir y cuidar.

Aprender a escuchar el cuerpo

Podemos conocer las propiedades, nutrientes y beneficios de un alimento, pero hay algo que ninguna etiqueta ni sello puede decirnos: cómo responde nuestro cuerpo cuando lo comemos.

El Ayurveda nos invita a recuperar esa capacidad de observarnos. Y podemos comenzar de una manera muy sencilla:

Antes – Durante – Después

Antes de comer: reconoce si tienes hambre y cómo llegas a ese momento.

Durante: disfruta, saborea y observa cuándo comienza a aparecer la sensación de satisfacción.

Después: pregúntate simplemente: ¿cómo me siento? ¿Liviano, satisfecho, con energía, pesado, hinchado o con sueño?

No necesitas analizar cada comida. Solo observar. Con el tiempo, estas pequeñas señales pueden ayudarte a reconocer mejor qué, cuánto y cómo te hace bien comer.

Si quieres profundizar en cómo acompañar tu digestión desde el Ayurveda, puedes encontrar más información en mi artículo anterior, Mis comidas, mi medicina. https://yogayayurveda.com/comer-con-consciencia-ayurveda-y-la-verdadera-nutricion/

Y esta observación nos lleva a comprender algo fundamental: comer no es lo mismo que nutrirnos.

Del alimento a la nutrición

Hay una diferencia que para mí cambió profundamente la manera de entender la alimentación:

Comida es aquello que ingerimos.
Alimento es aquello que nuestro cuerpo puede transformar.
Y nutrición es aquello que finalmente logra integrar para sostener la vida.

Desde la mirada del Ayurveda, no basta con elegir alimentos de buena calidad. Para que realmente nos nutran, necesitamos poder digerirlos, transformarlos y asimilarlos.

A esa capacidad de transformación el Ayurveda la llama Agni, nuestro fuego digestivo.

Y aquí aparece una idea fundamental: no solo importa lo que comemos, también importan las condiciones en las que nuestro cuerpo recibe ese alimento.

La cantidad, el momento, la preparación, las combinaciones, nuestra capacidad digestiva e incluso la manera en que comemos pueden cambiar la experiencia de una comida.

Por eso el Ayurveda no se limita a decirnos qué comer. También nos enseña cómo relacionarnos con los alimentos para favorecer su transformación y aprovechamiento.

Y es justamente aquí donde aparece Upayoga Saṃsthā.

Upayoga Saṃsthā: las condiciones también importan

En el Caraka Saṃhitā, Upayoga Saṃsthā se refiere a las pautas que acompañan la manera en que consumimos nuestros alimentos.

Esta mirada nos recuerda algo muy sencillo: podemos comenzar a mejorar nuestra relación con los alimentos a través de pequeños cambios en nuestra manera de comer.

No se trata de transformar cada comida en un ritual perfecto ni de incorporar una nueva lista de reglas. Se trata de prestar atención a ciertos actos cotidianos, sencillos y al alcance de todos.

De la enseñanza clásica a nuestra mesa

PrincipioLo que nos enseñaLlévalo a tu vida
Uṣṇa · CalidezPreferir los alimentos tibios o calientes.El amor es calentito; el miedo muchas veces se siente frío. Especialmente en nuestras comidas principales, podemos privilegiar preparaciones tibias, recién hechas y acogedoras. Desde la mirada ayurvédica, la calidez acompaña y favorece nuestro fuego digestivo.
Snigdha · UntuosidadIncorporar la untuosidad adecuada.Lo untuoso integra, une y suaviza. Una preparación puede incorporar esa cualidad a través de una cantidad apropiada de grasas, como aceites o ghee, de acuerdo con nuestras necesidades.
Mātrā · CantidadComer una cantidad apropiada para nuestra capacidad digestiva.Una lavadora llena al máximo lava mal. Necesita agua, movimiento y espacio para hacer su trabajo. Nuestra digestión también necesita espacio: busca sentirte nutrido y satisfecho sin llegar a estar completamente lleno.
Jīrṇe Āhāra · Dar tiempoVolver a comer cuando la comida anterior ha sido digerida.Espera a que el cuerpo vuelva a pedir alimento. La aparición de hambre verdadera es una de las señales que podemos aprender a reconocer. También podemos observar nuestro ritmo intestinal y cómo nos sentimos después de la comida anterior.
Vīrya Aviruddha · CompatibilidadConsiderar la compatibilidad entre los alimentos.Muchas veces, menos es más. Prueba combinaciones sencillas y observa las sensaciones que producen en ti. Usa tu propia observación y también las pautas tradicionales del Ayurveda sobre compatibilidad de los alimentos. [Ver pauta de combinaciones]
Iṣṭa Deśa · El lugarComer en un lugar apropiado y agradable.Dale un lugar a tu comida. Siempre que puedas, come sentado y no de pie o mientras vas de un lugar a otro. Hacer una pausa y tomar asiento ya nos dispone de otra manera frente al alimento.
Iṣṭa Sarvopakaraṇa · Embellecer el momentoCuidar los elementos que acompañan nuestra comida.También podemos hacer bello el momento de alimentarnos. Una flor, una vela, una mesa puesta con cariño, el arte de servir y la presentación de los alimentos pueden transformar incluso un espacio poco armonioso. La belleza también puede nutrir nuestra experiencia.
Na Atidruta · Na Ativilambita · El ritmoNo comer demasiado rápido ni excesivamente lento.Encuentra tu ritmo. Ni con prisa ni eternizando la comida. Mastica, saborea y dale a ese momento el tiempo que necesita.
Tanmanā · AtenciónMantener la mente puesta en el momento de comer.Antes del primer bocado, mira. Después huele, toca y saborea. Contemplar el alimento con nuestros sentidos es una manera sencilla de traer la atención al momento presente.
Ātmānam Abhisamīkṣya · ObservarteConsiderarnos a nosotros mismos al momento de comer.El alimento también puede ser un espejo. Observa cómo llegas a comer, qué eliges, cuánto necesitas y cómo te sientes después. Poco a poco puedes ir descubriéndote en tu propia relación con los alimentos.

Visto así, Upayoga Saṃsthā nos propone algo bastante sencillo: crear mejores condiciones para alimentarnos.

No necesitamos incorporar todas estas recomendaciones de una vez. Podemos comenzar por una sola: sentarnos a comer, preparar algo calentito, dejar espacio en el estómago, esperar a que aparezca el hambre, poner una flor sobre la mesa o simplemente detenernos unos segundos para mirar y saborear lo que tenemos delante.

Y en ese camino también podemos recuperar algo muy bonito: la curiosidad y el disfrute de alimentarnos. Probar un nuevo sabor, descubrir una especia, jugar con los colores y las texturas, preparar algo para compartir. La cocina puede convertirse en un pequeño taller creativo de sabores, aromas, colores y texturas, un espacio para experimentar, disfrutar, compartir y cuidar.

Porque incorporar estas sencillas recomendaciones puede comenzar a transformar nuestra relación con los alimentos, sin siquiera haber cambiado todavía lo que comemos.

El mismo plato.
Los mismos ingredientes.
La misma cocina.

Lo que cambia es nuestra manera de relacionarnos con ese momento.

Comemos con menos prisa, prestamos más atención, disfrutamos más y comenzamos a reconocer cómo responde nuestro cuerpo.

A veces, mejorar nuestra alimentación no comienza cambiando el plato.

Comienza cambiando la manera de estar frente a él.

Que cada comida sea también una oportunidad para escucharte, disfrutar y cuidar de ti.

Con cariño 🙏


Paula Persico– Hari Gobind Kaur
Terapeuta en Psiconutrición y Estilo de Vida Ayurveda

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